La presión de un sueño: los estudiantes de primera generación reflexionan sobre sus viajes universitarios

'(Ese estrés) pone un chip en tu hombro, para retribuir a las personas que invirtieron en ti — tu familia y tu comunidad'

Como estudiante de primera generación, Ivan Quintana dijo que se sentía una presión inmensa. Se sentía el peso del futuro de su familia sobre sus hombros y pensaba que no podía cometer ningún error. Cada paso que él daba se sentía esencial para el siguiente, y le preocupaba que cualquier paso en falso lo llevara al fracaso.

Quintana, un estudiante de último año que estudia criminología y justicia penal y servicio público y políticas públicas, dijo que aunque no era el primer hijo de su familia en asistir a la universidad, todavía se sentía el inmenso estrés de vivir los sueños de sus padres de obtener un título.

"(Ese estrés) pone un chip en tu hombro, para retribuir a las personas que invirtieron en ti — tu familia y tu comunidad", dijo él. 

Muchos estudiantes universitarios como Quintana se sienten que deben cumplir el deseo de su familia y la comunidad del "sueño americano" y tener éxito sin importar lo que sea necesario. Aunque es posible que algunos estudiantes universitarios de primera generación no entiendan cómo navegar la experiencia universitaria, Quintana dijo que ellos se sienten la necesidad de perseverar porque cualquier paso en falso no solo los afectará a ellos sino también a sus familias.

"Tengo que superar esto porque es posible que solo reciba esta oportunidad, así que me lo tomo muy en serio", dijo él. 

Al principio, Quintana tenía miedo de hacer preguntas porque la universidad era un entorno completamente nuevo para él. Sus hermanos se habían ido varios años antes, pero no pudieron ayudarlo o relacionarse en muchas situaciones porque la experiencia había cambiado desde que se graduaron.

Él dijo que pensó en abandonar la universidad, no por las calificaciones, sino por preocupaciones financieras. En ese momento, Quintana se dio cuenta de que tenía que acercarse a otros y obtener ayuda.

Cuando finalmente lo hizo, Quintana dijo que se enteró de que no necesitaba saber todo sobre la universidad porque hay otras personas que pueden ayudarlo cuando tiene preguntas. Esta revelación lo alivió de muchas cargas — la idea había sido integral para él durante toda la universidad.

"Me presioné mucho, tuve que dejarme un poco y aceptar las imperfecciones que (tenía)", dijo. "Cuando eres un estudiante de primera generación, puedes convertirte rápidamente en un modelo a seguir para tu familia y otros niños de tu comunidad que quieren ir a la universidad, por lo que tienes esta actitud perfeccionista de que tienes que hacer más".

Cuando Catalina Cayetano, profesora de la School of Social and Behavioral Sciences, estaba en la universidad, enfrentó un estrés similar al de una estudiante de primera generación, junto con muchas preguntas, como "¿Qué significa todo esto?"

Dijo que confiaba en escuchar sus instintos y prestar mucha atención a los "artefactos culturales" como las comedias de situación estadounidenses para comprender mejor el concepto de universidad. Cayetano dijo que fue un milagro para ella asistir a la universidad en primer lugar — fue la primera en su familia en graduarse de la escuela secundaria.

"Se sintió maravilloso, pero con (un) temor de que no iba a poder pasar", dijo.

No tenía a nadie que le diera consejos sobre cómo sobrevivir y navegar la universidad, y constantemente se sentía como una "extraña" y que "no pertenecía".

No importa cuántas veces ella dudaba de sí misma o pasó por episodios del "síndrome del impostor", Cayetano nunca se rindió porque cumplir el sueño de su familia le importaba más que cualquier obstáculo que tuviera que enfrentar.

"Lidiar solo con esa presión de saber que tienes que llevar los sueños de tus padres sobre tus hombros, tienes que seguir adelante, tienes que sacar buenas notas, tienes que hacer tu mejor esfuerzo para mantenerte concentrado", dijo Cayetano. "Es una carga tan pesada de tener cuando eres joven, cuando en realidad no estás tan desarrollado".

Sus padres no entendían muchos aspectos de la universidad, pero fue gracias a su aliento y sus historias personales de lucha que ayudaron a Cayetano a seguir adelante incluso cuando ella no lo entendía completamente.

Dijo que los dichos favoritos de sus padres, "échale ganas" y "sí se puede", la ayudaron a encontrar un propósito y un impulso para ser un ejemplo no solo para su familia sino para su comunidad en general.

"Das ese primer paso y entras, te ves en ese espacio que soñaste, de que escuchaste, no sabías cómo llegar, pero sabías que tenías que llegar", dijo Cayetano.


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