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Opinión: Activismo Queer debe rechazar cooptación liberal y mantener sus raíces materialistas

Instituciones como ASU reclaman apoyar a las personas transgéneros y queer, pero sus historias y policías cuentan una historia diferente.

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Opinión: Activismo Queer debe rechazar cooptación liberal y mantener sus raíces materialistas

Instituciones como ASU reclaman apoyar a las personas transgéneros y queer, pero sus historias y policías cuentan una historia diferente.

En junio de 2021, yo encontré una camiseta gráfica que representa Marsha P. Johnson, la ahora célebre líder del movimiento por los derechos de los homosexuales, en una Target suburbana. Esta imagen demuestra a Johnson sosteniendo una señal de protesta que indica “poder del pueblo.”  La camiseta se vende por quince dólares más impuestos. 

Nosotros estamos sin duda viviendo en un periodo sin precedentes de aumento de la visibilidad queer  y representación. Las personas homosexuales y transexuales que salen del armario ocupan la oficina política, protagonizan en la televisión y crean música en las listas de éxitos.

En este medio ambiente, como nuestros medios de comunicación y espacios públicos lentamente aprecian imágenes queer, se vuelve alarmantemente fácil para adaptar un actitud positivo y complaciente hacia una presente condición de los LGBTQ+. Seguramente, una cultura que activamente celebra iconografía queer debe también ser una cultura donde individuales LGBTQ+ son prósperos y libres.

La realidad que personas queer se enfrentan en Estados Unidos, incluyendo ASU, no coincide con esta ilusión. 

En 2013 Monica Jones, una mujer negra transgénero y estudiante de ASU, fue detenida por “caminando mientras trans” por policia de Phoenix en suspenciones de “manifestación de la prostitución.” Su detención fue impulsado por Project ROSE,  un esfuerzo colaborativo entre Phoenix PD y la ASU School of Social Work para combatir prostitución usando programas de desviación coercitiva.

Este evento solamente se representa la presencia duradera de transfobia, la misoginia y los sentimientos contrarios a los trabajadores del sexo que impregnan nuestros sistemas y nuestra cultura hoy-- los fanatismos exactos que Marsha P. Johnson y su comunidad lucharon contra.

De hecho, en los últimos años se ha visto un grave aumento en la violencia en contra de las personas transgéneros en particular. Según la Human Rights Campaign, por lo menos 35 personas transgéneros y géneros no conformes han sido asesinados hasta ahora en 2021, por lo menos 44 fueron asesinados en 2020-- el año más mortífero en el registro. La mayoría de las víctimas fueron mujeres negras y latines. 

Esta realidad es especialmente nefasta en el estado de Arizona. Según una investigación de 2019, Arizona ocupa el quinto lugar en la nación para la frecuencia más alta de delitos de odio anti-LGBTQ+, y la ciudad de Phoenix ocupa el tercer lugar en la nación para la tasa más alta de incidentes anti-LGBTQ+.  



La paradoja en estas condiciones son obvias. Si, como nos dice la sabiduría popular, la clave a creando un mundo seguro para las personas queer es cultivar aceptación y educación, ¿por qué las personas queer siguen enfrentándose a la violencia extrema y a la discriminación?

El Pasado y Presente de Lucha Queer

ASU, como muchas universidades, se enorgullece en su compromiso a inclusión de sus miembros de la comunidad LGBTQ+. Sus sitios web y manuales incluyen directrices en etiqueta del pronombre adecuado, medidas contra el bullying y prácticas de vivienda inclusiva. Ofrece clases de teoría queer y seminarios dirigidos por profesores queer.

Este enfoque de inclusión LGBTQ+ alinea con una tendencia general en las últimas décadas: mientras personas queer se hacen más visibles, muchas instituciones académicas han saltado a declarar su defensa para las identidades queer en estos espacios. Sin embargo, esta defensa típicamente empieza y termina en los nexos de la cortesía, el rendimiento y la respetabilidad.

Para muchas personas queer, la defensa liberal es fácilmente reconocible como una fachada. Aunque las instituciones liberales afirman explícitamente nuestras identidades, casi nunca apoyan nuestras necesidades, demandas y deseos. Las instituciones liberales apoyan las identidades queer, las imágenes queer y la teoría queer, pero no a las personas queer.

Toma el trabajo de Marsha P. Johnson por ejemplo. Cada vez más, un símbolo de activismo de derechos civiles en los círculos liberales (y el pasillo comercial de Target, aparentemente), la contribución de Johnson a la política queer se simplifica demasiado a su participación en los disturbios de Stonewall y su identidad trans única. 

En realidad, Johnson y sus cómplices, incluyendo iconos queer de Nueva York como Sylvia Rivera, eran revolucionarios autodenominados. Johnson organizó acción política con el Gay Liberation Front, o GLF, y Street Transvestite Action Revolutionaries, o STAR, en la ciudad de Nueva York.

Estos grupos---STAR en particular- se organizaron en respuesta a los injustos que muchas personas queer afrontan: inseguridad de comida y alojamiento y la amenaza de encarcelación. Arraigados en la práctica informal de la ayuda mutua, trabajaron para abrigar a jóvenes queer sin hogar y proteger a las personas no conformes con el género, especialmente a las trabajadoras del sexo, del acoso policial selectivo y de la amenaza de encarcelamiento.

Décadas después, a pesar de la aceptación liberal y mensajería inclusiva, estos siguen siendo centrales para la lucha que comunidades queer afrontan. 

Hoy en los Estados Unidos, casi uno en cinco personas transgéneros experimentan la falta de vivienda y uno en 10 han sido desalojados por su identidad de género. La tasa de pobreza para individuos cisgenero heterosexuales es 15,7 %,  a contra de 21, 6% de la comunidad LGBTQ+ en general y 29,4% de la comunidad transgénero-- aproximadamente un tercio de todas las personas transgéneros. 

Según una encuesta de 2015, 27% de las personas transgéneros en Arizona específicamente ha informado “ser despedidos, que se les niegue un ascenso o que no se les contrate para un trabajo por su identidad o expresión de género".

14% de gente transgénero de Arizona informaron que experimentaron la falta de vivienda en 2015,  y según AZCentral, potencialmente un medio de jóvenes sin hogares en Arizona son LGBTQ+.  

¿Cómo reaccionaría la famosa Marsha P. Johnson al saber que, a pesar de que su imagen se canonizó ampliamente, su comunidad queer sigue experimentando intensamente las mismas injusticias materiales que ella dedicó a combatir?

El Activismo Queer Contemporáneo 

En su página web de recursos transgéneros, entre un serie de documentos en protocolo de cambio nombre y “fomentado los medio ambientes aprendidos inclusivos transgéneros,” ASU lista Trans Queer Pueblo como un recurso en el área de Phoenix. 

Trans Queer Pueblo es una “organización de migrantes, personas de colores y LGBTQ que crea ciclos de apoyo mutuo para construir el liderazgo para crear un Phoenix muy seguro'', dijo organizador Dagoberto Bailon. 

Según Bailon, más de 400 migrantes transgéneros participan en el trabajo del Trans Queer Pueblo en alguna capacidad. Bailon dijo que los datos relativos a las personas LGBTQ+ indocumentadas y migrantes son difíciles de obtener, debido a la naturaleza de la discriminación sistémica y la invisibilización de las comunidades migrantes.

En muchas maneras, Trans Queer Pueblo sigue en el trabajo y la legacía de Marsha P. Johnson hoy. Gran parte de su organización se centra en la justicia de la inmigración, incluyendo demandas frecuentes para desfinanciar la policía y abolir U.S. Immigration and Customs Enforcement, o ICE. Esas organizaciones gubernamentales tienen una historia violenta de acoso selectivo hacia las personas transgénero de color. 



Las personas Latines transgéneros en particular enfrentan discriminación de la policía y de la patrulla fronteriza. En 2015, 59% de los Latines transgéneros y personas no conformes con el género dijeron que se sentirían algo o muy incómodos pidiendo ayuda a la policía. En las cárceles, prisiones y centros de detención, el 18% había sido agredido físicamente y el 27% había sido agredido sexualmente por el personal o por otros reclusos.

Según la investigación por la Prison Policy Initiative, 1 en 6 personas transgéneros han sido encarcelados y 47%, aproximadamente un medio, de las personas transgéneros negras han pasado tiempo entre rejas. En 2019, gays, lesbianas y los individuos bisexuales tienen 2,25 veces más probabilidades de ser detenidos que las personas heterosexuales, y las mujeres lesbianas y bisexuales, en particular, son detenidas cuatro veces más que las mujeres heterosexuales.

Bailon dijo que la violencia y la criminalización son los problemas más urgentes que las personas queer y transgéneros enfrentan hoy. “La criminalización de las personas transgéneras, y el maltrato dentro de las cárceles o centros de detención, es increíble.” dijo él. “Yo creo que [ellos] realmente pintan la imagen de lo rotos que están nuestros sistemas".

A pesar de haber optado por redirigir a los estudiantes transgénero a los recursos de Trans Queer Pueblo, las políticas de ASU siguen siendo diametralmente opuestas a las demandas políticas de la organización.

ASU no es un campus santuario. En 2019, después de que estudiantes protestaron la presencia de los agentes Customs and Border Patrol en un feria de empleo en el campus, ASU prometió que la Universidad “no impediría su participación” en los eventos de la oportunidad empleo en una cita de AZCentral. 

En septiembre de 2020, en una carta en justicia racial, el Presidente Michael Crow prometió “para complementar la policía ASU con servicios mejorados.” Este anuncio sigue después de que Undergraduate Student Government Tempe aprobaron una resolución para desfinanciar el departamento de policía ASU. 

“Yo creo que la declaración de [Michael Crow] sobre la policía realmente pone a muchas personas transgéneros y queer en peligro,” dijo Bailon. “Nosotros hemos visto que ambas policías de Tempe y Phoenix no son las más agradables. 

Sin embargo, para Bailon, el acoso policial es sólo la punta del iceberg cuando se trata de la relación de ASU con la comunidad queer. “Ha habido muchas instancias cuando hemos visto el abuso de ASU en la comunidad, o no tomar cuidado de la comunidad, dijo él. 

Defender el Futuro Queer

La disonancia cognitiva presente en la defensa LGBTQ+ de ASU puede parecer ofensiva para algunos, pero también es explotadora. La Universidad se beneficia de la externalización de la mano de obra a grupos regionales de apoyo a los homosexuales, al tiempo que se atribuye el mérito de haber fomentado un "ambiente inclusivo". 

Esas contradicciones nos recuerdan que los políticos liberales son fundamentalmente sobre el simbolismo y estética, en lugar de un cambio material.

En patrones predecibles de cooptación liberal, los que tienen poder en el status quo secuestran la imaginería y la lengua de los movimientos radicales con una agenda contrarrevolucionaria. En esta utopía liberal de aceptación e inclusión, se le permite a “amar quien amas” y “ser tu verdadero yo” sólo mientras tu existencia no desafíe las jerarquías materiales, como el cis-heteropatriarcado, la supremacía blanca y el capitalismo.

“Yo creo que el papel de la Universidad es continuar para alimentar a personas moderadas en la ciudad y en estos trabajos, para que el status quo continúe,” dijo Bailon. “Quienquiera que sea el responsable siempre sostendrá una especie de término medio. 

Es innegable que la política queer ha sido a menudo anestesiada por un esqueleto superior de queers blancos y ricos que abrazan la cooptación liberal. Con demasiada frecuencia, los menos marginados de nosotros fomentar una agenda política que prioriza asimilación en la sociedad heterosexual cisgénero, en lugar de la liberación del status quo opresivo.

Para mi, ser queer no es solo una identidad para ser validado o aceptado, sino una manera de existir que busca socavar las estructuras de poder  que han patologizado, marginado y matado a personas como yo. Yo comprendo que las personas queer nunca debieron existir en la seguridad y comodidad bajo estos sistemas opresivos, y que deben ser desmantelados para que las personas queer -y todas las personas- se liberen.

Con ese fin, es esencial que la política queer rechace la cooptación liberal y en cambio organizar en torno a las necesidades, demandas y deseos de los más marginados.

Este es no sugerir para abandonar espacios como ASU en conjunto. Como Bailon dijo, “Si nosotros no estamos allí, alguien más va a estar allí. No puede crear cambio si no está presente.”

Más bien, es recordar sistemáticamente que el cambio material sigue siendo necesario, y resistir la complacencia liberal. Si nosotros no hacemos, luego nos arriesgamos a crear una cultura que se considera libre de homofobia y transfobia explícitas mientras se mantiene los propios sistemas que nos oprimen. 

Corrección: una versión anterior de este artículo incluía una palabra insensible para describir una persona quien es parte de la comunidad LGBTQ+. El artículo se actualizó el 21 de noviembre de 2021 a las 2:30 p.m. para reflejar el cambio


Comuníquense con el periodista ammoulto@asu.edu o sigan a @lexmoul en Twitter. 

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